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Pepe García el Maza
Hijo de Paco “El Maza”, fundador del negocio que dio origen a lo que es MAZA Grupo, Pepe García lleva 30 años trabajando en esta empresa. Entró cuando su hermano Pedro – ahora jubilado- tomó el relevo. Padre de tres hijos y aficionado al deporte de riesgo, cree que el equipo se genera ayudando al compañero. Con él repasamos los cambios que ha experimentado su trabajo y profesión.

¿Cómo recuerdas tu primer día en esta empresa?

Recuerdo que éramos mi hermano Pedro y yo, los dos solos ante el peligro porque nos tocaba gestionarlo todo. Empecé en la empresa con 27 años cuando mi hermano sucedió a mi padre. Yo entonces era tallista de madera por eso me convertí en su peón porque él tenía mucha experiencia ya que llevaba desde crío en la empresa.

¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces? ¿En qué sentido?

Como la vida misma ha cambiado todo muchísimo. Las ropas que llevábamos, las herramientas, en las formas de trabajar… La seguridad también ha cambiado bastante y para mejor.

¿Cómo es el día a día en la empresa? ¿Cuáles son tus tareas habituales? ¿En qué te sientes especialmente capacitado?

Pues en la parte que me corresponde es todo muy entretenido porque cambiamos mucho de sitio y de trabajos. No hay tareas habituales, lo hacemos casi todo. A veces estoy en cinco sitios en un día con distintas actividades.  Siempre puede faltar alguna, pero variamos mucho. Sí que sabemos con antelación lo que tenemos que hacer, como es lógico.

¿Tu puesto de trabajo ha evolucionado desde entonces?

Mi puesto de trabajo ha variado muchísimo, porque yo era peón de albañil de mi hermano y ahora puedo hacer casi cualquier cosa. Todo ha evolucionado mucho, desde las formas de trabajar, a las máquinas o los materiales que utilizamos, porque cada día salen cosas nuevas.

¿Cómo ha sido esa evolución? En muchos aspectos. Por ejemplo, en las cosas que te pueden hacer falta cuando estás en la obra. Ahora llamas por teléfono y en dos minutos tienes lo que necesitas. O en los materiales, que han cambiado mucho y tienes que saber qué estás tocando. También en la comodidad de la ropa de trabajo. Y tenemos mucho cuidado cuando estamos en la casa o en la empresa de un cliente. Tienes que ser delicado, aunque seamos albañiles y nuestro trabajo sea, por decirlo de alguna manera, basto. Esto siempre ha existido en la empresa. El trato con el cliente y tener cuidado con no estropear nada. Por eso muchos clientes se convierten casi en amigos. Y seguimos trabajando con muchos con los que empezamos mi hermano y yo hace 30 años.

¿Recuerdas algún proyecto especial por su dificultad, por su belleza, por su complejidad, o porque te hiciera ilusión desarrollarlo?

Sí. Recuerdo unos arcos que hicimos manualmente entre un compañero y yo, y que el dueño quedó muy satisfecho. Eso para mí fue lo más importante como siempre.

¿En qué consistió?

Fue un proyecto para un cliente antiguo que tenía una pastelería. Lo hicimos con un nuevo material, testurón, y aunque al principio el cliente estaba un poco preocupado, al final quedó muy contento. El haber sido tallista fue una ventaja en este caso. Y al ser un trabajo artesano, te quedas más satisfecho.

 

Pepe García el Maza en el almacén del grupo de arquitectura y construcción de Yecla. Y practicando sus deportes favoritos.

Pepe García “el Maza” en el almacén del grupo de arquitectura y construcción de Yecla, y practicando algunos de sus deportes favoritos como la escalada o el vuelo en parapente.

 

Perteneciendo a la familia MAZA cuando se habla de los valores MAZA ¿cómo te sientes?

Me siento orgulloso y satisfecho del trato que se establece entre compañero y empresa. Es como una familia y esto ocurre, incluso, con los mismos clientes.

El valor del equipo es muy importante en MAZA Grupo, ¿cómo se fomenta?

Se fomenta dándonos confianza los unos a los otros y así se evitan muchos problemas. Siempre que trabajas con una persona te puede ayudar o tu a ella. Siempre hay dudas y así se pueden solucionar. Es importante. Y tenemos técnicos que también solventan cualquier tipo de duda, y ahí es donde se forma el equipo. En el trato de la empresa prácticamente no hay diferencia entre los técnicos que trabajan en la oficina y los que estamos en la calle. Unos saben más de técnica y otros más de práctica.

Tus compañeros te estiman mucho… ¿Lo sabes?

Generalmente todos nos llevamos bien, aunque siempre puede haber alguna rencilla como en cualquier sitio. ¡Las hay hasta en las casas! (bromea).

En la fiesta de despedida de Pedro y Conchi, que se jubilaban, muchos descubrimos tus dotes de cómico y monologuista…

Yo no soy monologuista. Eso fue una improvisación.

Háblanos de tus aficiones…

Pues me gusta cualquier tipo de deporte, sobre todo practicarlo. Montaña, bicicleta, correr, montar en moto, salir a escalar, esquiar, nadar, tenis, y si puede ser volar, también.

En lo deportivo que tanto te gusta, ¿cuál es tu próximo reto?

Estoy con la manía de volar, pero mi hijo no me quiere dar clases y mi mujer me lo tiene prohibido … pero todo se andará. De momento, vuelo con mi hijo.

 

 

Pedro García, hijo de Paco, conocido como “El Maza”, se jubila este mes de octubre. Ha pasado 50 años de su vida dirigiendo esta empresa familiar que ahora lideran sus hijos – Fran y David- junto a un equipo de profesionales. Si algo define a Pedro es su calidad humana. Es el protagonista de la entrevista #SomosMAZA de este mes, con la que hace un repaso a su vida, su forma de gestionar y la evolución de la construcción.

¿Cuándo empezó a trabajar en la empresa?

Empecé a trabajar a los 14 años, al dejar de estudiar. Cuando empecé, como mi padre llevaba la marcha de la organización – siempre tenía 6 u 8 personas al cargo- ayudaba. Así cogí práctica y me fui formando con los oficiales en distintas cosas.

¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces?

Antes era todo muy manual y no se miraba si uno hacía esfuerzos. Era todo lo contrario. Si no podías se enfadaban contigo, iba otro y cogía lo que fuera. Claro que estamos hablando de hace 50 años. No había cursos de formación. Hoy en día hay cosas para evitar esfuerzos, se procura no coger pesos. Antes si no podías hacer algo te llamaban flojo.

¿Recuerda su primer día de trabajo?

Mi primer día sí… como si fuera ahora mismo. Yo estaba en mi colegio y mi padre estaba al lado, pared con pared, haciendo una nave. Y salí del colegio para hacer una nave. Recuerdo que cuando salíamos al recreo veíamos a los oficiales poniendo ladrillo y enluciendo paredes. El propietario de esa nave fue uno de los primeros empresarios de Yecla que llegó a tener más de 250 trabajadores. Con ese cliente, que era de mi padre, Yecla empezó a ser industrial. Y de hecho en muchas fotos que tenemos en la antigua oficina se ve esa época. Fue un cliente para toda la vida, porque los clientes pasaban a ser amigos. Aquel fue un periodo en el que se ampliaban fábricas, se hacían nuevas naves… 

¿Cómo ha sido esa evolución de Yecla?

En el año 68 o 69 Yecla empezó a tener pequeñas fábricas y mi padre hacía muchas. Estábamos constantemente haciendo naves. Viví la evolución de Yecla del campo a la industria del mueble, con pequeñas fábricas de sillas, mesas. Había muchas pequeñas fábricas. Esta actividad se prolongó desde los 70 hasta 25 años después.

¿Cómo fue la jubilación de su padre?

Mi padre nunca se jubiló (ríe). Fue más por la edad y porque coincidió con que mi madre tuvo una insuficiencia renal que la obligó a tener que dializarse. Y mi padre se dedicó a cuidar de mi madre. Pero en sus ratos libres estaba con nosotros. Se relacionaba mucho con la gente, era muy campechano y muy conocido en Yecla. Mi padre estuvo muchos años en este negocio, fue uno de los que hizo las llamadas escuelas de campo con el Ayuntamiento y era muy conocido y querido. El relevo me lo pasó en el año 77 o 78.

 

Familia MAZA de Yecla

El equipo de MAZA Grupo dice que le van a echar de menos…

Los días están pasando muy rápido y no me he enterado. Todos me dicen: ¡pero Pedro, ¿qué vas a hacer?! Y yo les digo: espérate que todavía no me he ido.

Usted ha disfrutado mucho con su oficio y con su empresa…

Ha sido lo que he vivido siempre. Son 50 años en el tema. Ha sido un oficio duro, tanto el del campo, como el de la construcción. He pasado frío y calor a lo bestia, pero hemos resistido como dice el Dúo Dinámico en su canción. No he estado de baja, ni he tenido accidentes, ni nada.., ¡nunca! Este oficio lleva muchos riesgos. Antes hacíamos andamios – hoy eso ya no se hace- y parecíamos titiriteros allá arriba. Pero hemos tenido la gran suerte de no tener ningún accidente.

MAZA Grupo tiene un gran equipo y hay mucha cercanía entre todos ¿Es importante cuidar al equipo?

Siempre. Mi padre ya lo hacía así. Hemos tenido la misma consigna. Siempre ha tratado bien a la gente y si algo no se hacía bien, lo explicaba, y ya se sabía lo que había que hacer. Eso lo hemos recibido de herencia y a mí me ha pasado lo mismo. Es como en el ajedrez: hay que saber colocar a cada uno en su sitio. He tenido incluso gente que no había trabajado bien en otro sitio y me decían que cómo lo había contratado, pero si lo ponía a hacer lo que sabía, lo hacía muy bien. Hay que tener vista para saber poner a cada persona en su sitio porque todos tenemos distintas cualidades.

¿Cómo ha sido la evolución de MAZA Grupo en estos años?

Mi padre ya hacía obras de viviendas, de 3 o 4 pisos en un lado o en otro. Ahora casi lo hacemos todo con nuestro equipo. Tenemos pintores, yesaires, albañiles… Antes, hace años, no estaban en plantilla, pero siempre trabajábamos con los mismos que eran profesionales autónomos porque siempre hemos tenido movimiento de trabajo.

De izda a dcha, Pablo Soler, Fran, David y Pedro García de MAZA Grupo

De izda a dcha, Pablo Soler, Fran, David y Pedro García de MAZA Grupo

¿Ha cambiado mucho la forma de construir?

Sí. Para mejor. Lo que hacíamos antes era muy rutinario, más basto. Salvo cuatro clientes que te hacían elegir más calidad en el material, costara lo que costara. Trabajábamos con mayor rapidez. No se miraban, tanto como hoy, determinadas cosas. Se puede decir que desde los años 70 a la actualidad la construcción ha cambiado al 100%. Ahora se trabaja mejor, hay más materiales para elegir, otras técnicas…

Imagino que también ha cambiado lo que piden los clientes…

Al final es lo que pide la vida. Reconozco que hay personas en este oficio que se han quedado desfasadas porque si no evolucionas te quedas atrás. Yo he tenido la suerte de que mis hijos me han acompañado en esta etapa. Conozco a otras personas que no han tenido en el negocio a sus hijos, y lo han pasado mal los últimos 6 o 7 años porque ha habido muchos cambios.

¿De qué se siente más orgulloso?

Pues de lo que hemos comentado antes: que me he preocupado de atender bien a las personas. Si tenía que ir un domingo a ver una obra porque los clientes no podrían ir otro día, iba. Si tenía que ir de noche a retocar algo porque el material necesitaba unas horas más, iba. Trabajábamos 24 horas si era necesario para dejar bien hechos los trabajos. Nos han alabado en eso. Hacer las cosas bien: eso, es lo que más me gusta. Que cuando vas por la calle y te encuentras con alguien al que le has hecho la casa y te dice que después de 40 años no se le ha movido ni un azulejo, y eso que los materiales no son los de ahora. La satisfacción del trabajo bien hecho.

La crisis de la construcción se llevó por delante a muchas empresas del sector. MAZA Grupo apostó por rescatar a los mejores profesionales para dar un servicio integral de calidad ¿cómo recuerda esa época?

Eso ya fue con Pablo. Aquí trabajábamos con los mismos arquitectos y aparejadores siempre. Ellos llevaban la obra y nosotros la hacíamos. Mis hijos y Pablo empezaron a transformar la empresa. Entre los tres decidieron meter técnicos como Ingrid, y han ido incorporando a otros hasta hoy. Y yo en ningún momento he dicho nada.

La incorporación de Pablo Soler, hoy director general, implicó un cambio importante ¿no?

La llegada de Pablo cambió lo interno totalmente. Se hizo cargo primero del papeleo que hasta entonces llevábamos David y yo, porque incluso con mi padre, yo me hacía cargo de los presupuestos, facturas, pagos…Pablo cambió la forma de hacer las cosas.

De izda a dcha, Pablo Soler, Ingrid Ortiz, María Isabel Pérez, David García, Ángel Benigno, Fran García, Pedro García y Luis Madrona.

De izda a dcha, Pablo Soler, Ingrid Ortiz, María Isabel Pérez, David García, Ángel Benigno, Fran García, Pedro García y Luis Madrona.

 

Ha sido usted muy generoso en la cesión de la gestión. No es lo habitual.

A mis hijos les he ido enseñando a trabajar y a hacer las cosas; a hablar con la gente; a arreglar algo si no está bien; a atender al cliente; y no he puesto trabas porque han ayudado siempre en la empresa aún siendo jóvenes. Siempre han colaborado. Mi padre tampoco me puso trabas a mí en ningún aspecto. Y como ves que todo está bien y que se preocupan ¿qué trabas les vas a poner? Mi padre nunca puso obstáculos en ningún aspecto y nunca he tenido ningún problema por hacerlo igual.

¿A qué se va a dedicar ahora con tanto tiempo?

No me voy a aburrir. Tengo un grupo de amigos, ya jubilados, y tendré tiempo para estar con ellos, para almorzar, jugar al dominó, ir al campo, y para ir a música, viajar que también es bueno, hacer deporte… No va a faltar faena de recreo (ríe). Y como mi ilusión siempre ha sido tocar un instrumento musical como la trompeta voy a estudiar música. Ya estuve tres años en solfeo y trompeta, pero por el trabajo lo tuve que dejar. Ahora quiero aprender a tocar. Me va a a faltar tiempo para hacer todo lo que quiero. Con todo me va a dar pena dejarlo porque me gusta mi trabajo, es entretenido y me lo paso bien. Siempre me ha gustado.

¿Recuerda especialmente algún trabajo realizado?

He hecho muchas obras, y me acuerdo de todas, pero no tengo ninguna especial.  Es importante haber hecho tantas viviendas y que cuando nos ven sus dueños se alegren. Siempre han quedado bien, así que no tengo enemigos. La gente aprecia cuando le dejas un trabajo bien hecho. Muchos han sido clientes y luego amigos. Por eso no tengo desprestigio ninguno; porque se ha hecho bien.

Ahora que se jubila, ¿qué mensaje traslada al equipo?

La consigna es seguir luchando sin abandonar el barco porque es un barco en medio de un océano. Si lo llevas bien, llegará a la orilla, y es bueno para todos. No podemos olvidarlo. Hay que poner todo el interés del mundo para que cada uno esté en lo suyo. Ya se lo estoy diciendo al equipo de trabajo: hay que arrimar el hombro para que todo vaya bien.

Sergio Blanes dejó su trabajo en la industria hace 15 años para dedicarse a la construcción. Una decisión que tomó de manera casual, por medio de un amigo, pero que le ha permitido encontrar la profesión con la que se siente plenamente identificado, porque cada proyecto significa para él enfrentarse a nuevos y creativos retos. Como encargado de Gestión de Obra es responsable de que se ejecute dentro de los plazos marcados y conforme a lo planeado. También es figura clave, por su trato permanente tanto con el cliente como con técnicos. A pie de obra es como el míster de un equipo del que destaca su gran espíritu de superación.

 

Los encargados de Gestión de Obra de MAZA Grupo tenéis asignado un proyecto y realizáis una supervisión directa del progreso de la obra a diario, ¿cómo influye esta constancia en el resultado final?

Todos los días estamos en la obra, hablamos con el cliente y le explicamos los avances porque es a pie de obra donde mejor podemos rendir cuentas. Da igual dónde se encuentre. Ahora mismo estamos trabajando para una persona de Holanda y le envío fotografías constantemente. Él me ha explicado que es la primera vez que le ocurre esto y que agradece mucho estar informado.

Además, cualquier imprevisto se detecta rápidamente, en la obra y en la oficina. La comunicación dentro del equipo, con técnicos y arquitectos es muy fluida. Esto es muy importante porque permite solventar incidencias rápidamente.

Para aquellos que no conocen muy bien el día a día de una empresa de construcción… ¿podrías contar en qué consiste tu trabajo como jefe de equipo?

En organizar a los trabajadores y estar en contacto con oficina y cliente. En un día normal, primero voy al almacén y asigno tareas al personal y después superviso la obra. Si me necesitan en la oficina me llaman. A veces para sacar un presupuesto, hacer un informe o tratar un incidente. Cada día puede variar porque surgen cosas distintas.

Sergio Blanes en obra

Como encargado de Gestión de Obra, Sergio Blanes acude a diario a la obra y está en contacto con el equipo técnico y los clientes.

 

¿Cuántos años llevas trabajando con la familia MAZA? ¿Ha variado mucho la profesión desde entonces?

Estaba por mi cuenta y me ofrecieron ir con ellos durante dos meses. Ya llevo ocho años. La construcción siempre varía porque siempre hay cosas nuevas Es lo que uno quiera hacer. Si quieres aprender, hay muchos materiales y técnicas nuevos. Yo, por ejemplo, en un par de meses iré a Sabadell a un curso de microcemento, dibujo 3D, resinas e impermeabilización.

Me gusta probar tendencias. En la obra que estoy ahora vamos a hacer un jacuzzi exterior con barra, con microcemento en blanco, que va a ser increíble. También hay otras novedades, como mezcla de madera de pino con OSB (viruta de madera prensada).

La obra que se ha hecho en Gomarco es también muy innovadora. La cascada, por ejemplo, es impresionante. En construcción no nos podemos quedar atrasados. El que ha subsistido en la crisis es porque ofrecía algo nuevo.

Sergio Blanes Gomarco

De izquierda a derecha, Sergio Blanes con Yolanda Muñoz y Beatriz González, administrativa e ingeniera de la edificación de MAZA Grupo, respectivamente.

 

¿Qué tiene de especial trabajar con MAZA Grupo?

Que somos todos como una familia, igual trabajando que fuera de la empresa.

¿Qué destacarías de los valores del equipo de Gestión de Obra?

Su motivación y las ganas de aprender. Es importante que al trabajador le guste su trabajo, que no trabaje por obligación. Hablo todos los días con los compañeros de producción, les explico cómo quedan mejor las cosas y cómo se rinde más. En una obra, puedo tener a mi cargo 10 o 15 personas y también hay que ser un poco psicólogo. Se crea un vínculo grande.

¿Qué habilidades o competencias consideras más importantes para ser un buen maestro de obra?

Saber un poco de todo: planificación, control de costes y plazos, coordinación del equipo. Si no gestiono bien las obras para que cuadre todo, las estoy atrasando. Hay que llamar con tiempo a los distintos profesionales, solicitar materiales para que lleguen en plazo…

¿Hay algún proyecto del que guardes un recuerdo especial y por qué?

Todos los proyectos son especiales porque siempre aprendes cosas nuevas. La de Gomarco ha sido una de las más complejas que he llevado a nivel de coordinación con equipos de distintas empresas, porque no era un pack de MAZA (hemos realizado solo la construcción), y he aprendido mucho. La obra de nuestro director general, Pablo Soler, también fue espectacular. Era una obra sencilla, pero con una excelente coordinación, de la que guardo un gran recuerdo.

Por último, hablamos de tus próximos retos.

 Me gustaría estudiar arquitectura algún día. Por cuestiones personales no puede ser por ahora, pero lo tengo en mente. Me gustaría hacer proyectos innovadores, combinar estilos. La mezcla entre rústico y moderno es una de mis preferidas. Mi casa la construí yo e incluí algo muy práctico y que no he visto en otro sitio. Volé el tejado metro y medio alrededor, para estabilizar la temperatura interior. Gasto menos en climatización.

 

¿Quieres conocer a otros miembros de nuestro equipo? En este otro post te presentamos a Fini Pérez, del departamento de Administración. Desde hace 12 años, ella ha sido testigo del desarrollo y consolidación de MAZA Grupo en plena crisis, para prestar servicios integrales de construcción centrados en el cliente.

 

Cada verano desde hace unos años MAZA Grupo celebra un encuentro desenfadado y muy familiar con toda su plantilla y estrechos colaboradores. Se trata de una jornada de ocio en la que también se comparten los planes de futuro de la empresa, se avanzan los próximos proyectos, y se conocen, de primera mano, las opiniones de las personas que conforman el grupo. Es, en definitiva, una iniciativa que nos permite cohesionar a una plantilla que no siempre comparte lugar de trabajo, y compartir con todo el equipo una jornada muy esperada por todos.

Así, el pasado viernes, 28 de julio, más de 50 personas nos dimos cita en una casa de campo para celebrar nuestra tradicional comida de verano y para homenajear a cinco personas que han dedicado buena parte de su vida a esta empresa familiar.

 

Celebración-comida-MAZA-Grupo.001

El primero fue Pedro García “el Maza”, hijo del fundador de esta empresa creada en 1949 en Yecla, que se jubilará este otoño tras haber cedido, hace ya tiempo, las riendas del grupo a sus hijos, Fran y David García, y al director general, Pablo Soler. Junto a él su esposa, Conchi, por tantos años compartidos en este proyecto empresarial y familiar, y tres empleados que llevan hasta dos décadas en la empresa: Pepe García, hermano de Pedro; Francisco “el manchego”, cuyo padre ya estuvo en MAZA Grupo; y Fini, la primera persona que entró en la oficina de MAZA y a la que ya dedicamos una entrevista en este blog. Un momento de sorpresa para todos, muy emotivo y emocionante.

El cocinero fue, una vez más, Pedro “el Maza”, que nos preparó la paella gigante que podéis ver en la imagen. ¡A Pedro no se le resisten ni las obras ni los arroces!

La velada terminó con música, piscina, charla, y todo lo que acompaña a una jornada tórrida del verano yeclano.

Desde aquí os agradecemos que hagáis posible MAZA Grupo y vuestra contribución a que cada verano compartamos una jornada como esta.

El equipo de MAZA Grupo en la conferencia
El pasado viernes, 3 de marzo, nos reunimos toda la plantilla de MAZA Grupo para aprender sobre creación de marca en las instalaciones de Beltá & Frajumar. Cesáreo Martín, socio y director de Estrategias de Comunicación y Crisis en Grupo Comunicating, explicaba en la conferencia “Yo soy la marca” cómo cada empleado, desde su función, es determinante para influir en la opinión que se forman de nosotros los clientes y el público en general. Lo que decimos, lo que hacemos condiciona que nos vean de una forma u otra. Nuestros hábitos y nuestras rutinas también hablan por nosotros, y cuando no estemos delante serán otros los que contarán cómo les ha ido con nuestra empresa.

 

Conferencia sobre creación de marca de empresa

A partir de ahora la escucha activa ha cobrado un nuevo significado porque, gracias a varios compañeros y de manera muy práctica, nos dimos cuenta de cómo debemos procesar la información de una conversación. La conferencia nos dejó un regusto muy dulce, sabor a chocolate, que recordaremos; pero si hay una idea que fijar es que en equipo avanzamos más deprisa. Y MAZA Grupo es ante todo equipo, familia, ilusión e innovación en la búsqueda de la excelencia. En la búsqueda de construcción de hogares, de espacios diseñados para garantizar su máximo disfrute y aprovechamiento.

Ejercicio práctico de la conferencia Yo soy la marca

Gracias a Beltá & Frajumar por permitirnos pasar esa excelente tarde de aprendizaje y convivencia en sus instalaciones. Y gracias a todo nuestro equipo: los profesionales que nos demuestran cada día que MAZA Grupo está formada por personas que desean aportar lo mejor de sí mismas. 

Otra gran experiencia en equipo fue la que vivimos durante la jornada “maZallá de los límites” con la asociación yeclana No hay límites.

 

Han pasado 80 años desde que la primera mujer, allá por 1936, se licenciara en Arquitectura en España. Era Matilde Ucelay Maórtua, Premio Nacional de Arquitectura 2004, y fallecida en 2008 en Madrid, tras haber desarrollado más de 120 proyectos en solitario o con la ayuda ocasional de un aparejador.

Para la primera mujer ingeniera de Caminos que ejerció en España hay que remontarse a 1957, según escribe en “Ingeniería en la Red”, Xosé Manuel Carreira. Su nombre Araceli Sánchez Urquijo, nacida en 1920, y titulada en Moscú, ciudad que la acogió en el exilio. En 1957 tuvo que oír al portero de la que iba a ser su futura empresa echarle en cara mientras esperaba para realizar su entrevista de trabajo: “las mujeres de la limpieza sólo pueden entrar en la fábrica cuando hayan salido los obreros”. Consiguió el puesto frente al resto de aspirantes.

La primera mujer titulada en Ingeniería de Caminos en España, Mari Carmen de Andrés, salió de la Universidad en 1972. Tan solo hace 44 años. Son tres nombres que hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, queremos recordar porque abrieron el paso a la mujer en profesiones tradicionalmente masculinas.

Hoy las cosas han cambiado mucho. Tanto que por ejemplo, en MAZA Grupo, una empresa de construcción, ingeniería y arquitectura, y promoción y gestión de patrimonio inmobiliario, de las 42 personas en plantilla, 7 (un 16% aproximadamente) son mujeres. Hay arquitectas, arquitectas técnicas, y administrativas. Entre sus funciones están el diseño de proyectos, la coordinación y dirección de obras. Impensable hace 80 años.